Edificios y sedes

Edificio Fernández López

Edificio Fernández López

En 1961 se acuerda adquirir la finca número 10 de la calle Pasantería, la casa número 8 y la finca anexa. El proyecto definitivo se aprueba el 25 de abril de 1962. Para ejecutarlo se cuenta con la generosa contribución económica de José Fernández López, quien le dará nombre al inmueble según el acuerdo unánime del Patronato. Estas obras acaban a finales de 1965.

El edificio, de nueva planta, a base de cantería de piedra, cuenta con un bajo y dos pisos que forman soportales en parte de la fachada principal hacia el Castro Monteagudo. Sobre pilares cuadrangulares apoyan cinco huecos al frente y uno al lateral derecho, con una ventana y tres puertas de acceso frontales y otras tantas ventanas pequeñas hacia la calle Pasantería.

En el primer piso, sostenido por pilares, igual que en el segundo, se abren cuatro ventanas en cada una de las fachadas laterales y tres a cada uno de los lados de una puerta que sale a un balcón centrado en la principal. En el piso superior hay los mismos vanos laterales que en el primero y tres puertas que dan a cada uno de los dos balcones que flanquean el escudo capitalino.

La parte correspondiente a la casa número 8, a pesar de estar integrada en el nuevo edificio, recibe un tratamiento individualizado. Se mantienen la línea primitiva en la calle Pasantería y la altura de su fachada, con puerta y ventana en la planta baja y en el piso dos ventanas y balcón con puerta –en el lintel figura una inscripción con la fecha de 1714–; la altura de la nueva edificación se consigue por medio de un retranqueo.

La fachada principal sufre una importante remodelación en su aspecto en 1972, cuando se instalan en los soportales los arcos sobre semicolumnas arrimadas a los pilares, procedentes del pazo de los marqueses de Leis de Campolongo.

Se conservaron la configuración y líneas primitivas de la fachada por la calle Pasantería, pero las puertas laterales se convirtieron en sendas ventanas expositores que mantienen la altura de bajo y piso. Después, por medio de un retranqueo, se construyen dos pisos más, altura que se hace patente por la calle Laranxo, y se abren tres y dos vanos a todas las fachadas en cada piso.

Una nueva y definitiva ampliación tiene lugar en la década de los noventa. Con la adquisición del inmueble número 4 de la calle Pasantería se consigue la totalidad del bloque, tal como pretendía en 1962 el bienhechor José Fernández López, quien, con buenas perspectivas de futuro, así se lo había manifestado por carta al director, José Filgueira Valverde.

Estas obras fueron acometidas por la Diputación con la colaboración de la Consellería de Cultura, Comunicación Social y Turismo, y concluyeron en 2002. Se respetaron las fachadas con sus huecos, tanto en la calle Pasantería como en la Laranxo, y el espacio que ocupaba el jardín por el sur hacia el paseo Antonio Odriozola. Para los nuevos volúmenes se emplearon estructuras acristaladas y para la cubierta cobre, compaginando así tradición y modernidad.

Última modificación: jueves, 23 agosto 2018