Imagen representativa del tema Turismo, comercio y consumo

Conjuntos histórico-artísticos

  • Agolada

    Agolada

    Los mercados eran antiguamente centros esenciales de la vida comunitaria e incluso influían en la organización de los pueblos de la zona en la que se enmarcaban. Es el caso de los restos conservados del mercado popular de Agolada, un espacio creado para el ritual del trueque, la compraventa, el regateo y el encuentro vecinal. Se trata de una construcción eminentemente práctica, sin ornamentación, levantada con una técnica de eficaz sencillez. El mercado se estructura en cobertizos con grandes mostradores y bancos corridos, de uso cómodo y rápido para el día de la feria. El entramado ha sido reconstruido, a pesar de que casi desaparece en los años 70.

  • Cambados

    Cambados

    Uno de los principales monumentos de Cambados es la plaza de Fefiñáns,  asentada en un conjunto del siglo XVI formado por el palacio, el arco-puente, una atalaya-mirador, conocida como la torre del Homenaje, y la iglesia de San Benito del siglo XVII. Se trata de una plaza empedrada de incomparable belleza. En las inmediaciones se encuentra el pazo de Bazán, rodeado de preciosos jardines, actualmente habilitado como Parador. En el interior, en la parte alta de la villa, encontramos las ruinas de la iglesia de Santa Mariña de Dozo (siglo XVI), que conserva los arcos tallados con bolas, peregrinos y representaciones de los vicios.
    Cambados tiene también un origen marinero que puede apreciarse en las pequeñas viviendas típicas, como la Casa-Museo de Ramón Cabanillas y las casas del barrio de San Tomé, donde las callejuelas desembocan en el mar. Aquí se puede ver la torre de San Sadurniño, una fortificación de origen medieval destruida tras los ataques normandos.

  • Combarro

    Combarro

    Combarro es un pueblo con raíces marineras situado frente a la isla de Tambo. La zona antigua, en perfecto estado de conservación, es un entramado de callejuelas empedradas dispuestas en torno a las calles de San Roque y A Rúa, una estructura urbana que data del siglo XVIII. Cuenta con pequeñas plazas con encanto y humildes casas marineras, con delicados trabajos de cantería como balcones de gusto barroco inspirados en la arquitectura de los pazos. El conjunto histórico tiene su máxima expresión en la arquitectura popular representada en los más de 20 hórreos que todavía conserva, uno de los mayores conjuntos de Galicia y con la singularidad de su ubicación costera. Su nombre local es "palleiras", denominación que nos recuerda a las antiguas cubiertas de paja que presentaban. También destacan los numerosos cruceros repartidos entre las callejuelas.

  • Pontevedra

    Pontevedra

    El conjunto histórico de la ciudad se encuadra dentro del antiguo recinto amurallado. Uno de sus principales elementos son las ruinas del convento de Santo Domingo, cuyo esqueleto externo acoge algunas piezas arqueológicas. Muy cerca se encuentra la basílica de Santa María la Mayor, de la que destaca la portada plateresca de excelente talla, mandada construir por el Gremio de Mareantes en el siglo XV. El casco antiguo hay que descubrirlo al paso, prestando atención al nombre de las calles y a singulares espacios entre casas populares y de abolengo. Son numerosas las plazas del conjunto histórico. Destacan la Praza da Ferrería, Praza da Leña, Praza do Teucro y Praza da Verdura, donde están tres de los edificios que alberga el Museo de Pontevedra. Cerca se encuentran las iglesias de San Bartolomeu, San Francisco y A Peregrina, relacionada con el Camino Portugués a Santiago de Compostela, o el convento de Santa Clara.

  • Vigo

    Vigo

    Vigo conserva la memoria de su pasado marinero en el barrio de O Berbés, con sus característicos soportales de viviendas marineras. Allí nos encontramos con espacios sugerentes como la Rúa dos Cestos y construcciones como la colegiata y concatedral de Santa María, los pazos de Figueroa o Arines. Otro punto importante del casco histórico es el conocido como Mercado da Pedra, uno de los grandes reclamos turísticos de la ciudad y lugar típico de degustación de ostras.
    El recorrido monumental de la ciudad se inicia en la Porta do Sol. Muy cerca, en las calles Urzáiz, Colón, Príncipe o Policarpo Sanz, encontramos arquitectura eclecticista como la Casa de Bonín, obra de Jenaro de la Fuente, el Teatro García Barbón, de Antonio Palacios, o el antiguo Ayuntamiento, habilitado como Casa da Cultura Galega.

  • Baiona

    Baiona

    El conjunto histórico se encuentra en el centro del municipio y ocupa un círculo casi cerrado. Tiene tres entradas: por la plaza de Santa Liberata, por la plaza del Padre Fernando y desde el crucero de la Trinidad.
    En una estratégica situación se alza el castillo de Monte Real, del siglo X, una impresionante edificación situada en un altozano ubicado en un bello paisaje. En su estructura quedan patentes dos épocas: la medieval y la que abarca desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII. Destacan sus tres torres: la torre del Príncipe, la torre de la Terraza y la torre del Reloj.
    Las calles empedradas del conjunto muestran numerosos caserones señoriales y templos como la colegiata de Santa María (s. XIII). En una de las entradas de la villa se sitúa uno de los cruceros más reseñables: el de la Trinidad (s. XV).

  • Tui

    Tui

    Dentro de la gran riqueza monumental de Tui destacan los restos de la muralla del siglo XII, levantada para defender la ciudad. El enjambre de calles estrechas con soportales se arremolina alrededor de la catedral-fortaleza, una construcción de estilo románico y ojival, en la que se encuentra el Museo Catedralicio. Otros referentes culturales y turísticos son el convento de las Encerradas, la capilla de San Telmo, único ejemplar del barroco portugués en Galicia, la iglesia de Santo Domingo y el convento de San Francisco. Merece una mención especial el puente internacional sobre el río Miño, por el que cruzan todos los que peregrinan a Santiago a través del Camino Portugués.

Última modificación: lunes, 21 marzo 2016